Hay etapas en la vida que no se miden únicamente por el tiempo que duran, sino por todo aquello que dejan detrás. Para mí, la etapa que he vivido al frente de la Associació d’Empreses d’Hostaleria de Salou es, sin duda, una de ellas.
En 2019 comenzamos un camino con ilusión, con ganas de hacer cosas diferentes y, sobre todo, con la convicción de que Salou tenía un potencial gastronómico enorme que merecía ser reconocido. Éramos conscientes de que una ciudad como la nuestra, con una trayectoria turística extraordinaria, debía dar también a su gastronomía el protagonismo que le correspondía. No bastaba con ser un destino de sol, playa y vacaciones; debíamos ser también un destino al que venir a comer, a descubrir, a disfrutar y a vivir experiencias gastronómicas.
Desde entonces, hemos trabajado para cambiar esa percepción, para dignificar la profesión, para dar visibilidad al talento de nuestros restaurantes y para demostrar que la gastronomía podía convertirse en uno de los grandes valores diferenciales de Salou.
No ha sido un camino individual. Nunca lo ha sido. Detrás de cada iniciativa, de cada proyecto y de cada paso adelante ha habido restaurantes, profesionales, colaboradores e instituciones que han creído en esta idea y que han dedicado tiempo, esfuerzo y recursos a hacerla realidad. A todos ellos les corresponde una parte fundamental de lo que hemos conseguido.
Creo sinceramente que, desde 2019 hasta hoy, la restauración de Salou ha experimentado una transformación muy importante. Hemos contribuido a ponerla en valor, a generar orgullo de pertenencia y a reivindicar que nuestros restaurantes son mucho más que establecimientos donde sentarse a comer: son espacios de creatividad, cultura, hospitalidad y promoción de nuestra ciudad.
La gastronomía es también una herramienta para construir destino, para atraer visitantes, para generar actividad económica y para proyectar una imagen de calidad. Y estoy convencido de que Salou ha avanzado mucho en esa dirección. Queda trabajo por hacer, porque la gastronomía nunca deja de evolucionar, pero hoy podemos mirar atrás y reconocer que el esfuerzo colectivo ha merecido la pena.
El próximo 26 de octubre dejaré la presidencia de la asociación. Lo hago porque cierro una etapa profesional en Salou y traslado mi restaurante a Andorra, iniciando así un nuevo capítulo personal y empresarial. Son decisiones que forman parte de la vida, de la evolución de los proyectos y de la necesidad de seguir creciendo. Pero marcharse nunca significa olvidar, y mucho menos cuando uno deja atrás un lugar que le ha dado tanto.
Me llevo de Salou experiencias inolvidables, grandes compañeros, amistades, aprendizajes y la satisfacción de haber contribuido, desde mi posición, a una evolución que considero muy positiva para la ciudad. Me llevo también la tranquilidad de saber que el trabajo realizado no termina conmigo, porque los proyectos colectivos de verdad son aquellos que saben continuar cuando cambian las personas que los lideran.
Quiero dar las gracias, de corazón, a todos los restaurantes que han formado parte de esta aventura, a los compañeros que han compartido conmigo los momentos buenos y los más difíciles, a los colaboradores que nos han acompañado, a las instituciones que nos han apoyado y a todas las personas que han entendido que apostar por la gastronomía es apostar por el futuro de Salou.
Y quiero hacerlo también desde la humildad de reconocer que, si algo hemos conseguido, ha sido gracias al trabajo compartido. Una asociación no es su presidente. Una asociación es la suma de las personas que creen en ella, que participan, que discrepan cuando hace falta, que proponen, que trabajan y que siguen adelante incluso cuando las cosas no son fáciles.
Ahora llega el momento de dar el relevo a mis compañeros, con Edu Cuesta, del restaurante MRKT de Salou, al frente de esta nueva etapa. Lo hago con plena confianza en que él y el equipo que le acompañe seguirán desarrollando una labor extraordinaria, aportando nuevas ideas, energía y ambición. Tendrán mi apoyo siempre que lo necesiten, aunque sea desde la distancia, porque el compromiso con un proyecto no desaparece por dejar una responsabilidad.
Y quiero dejar algo muy claro: mi marcha profesional no significa que deje de estar vinculado a Salou. Esta ciudad seguirá formando parte de mi historia y de mi vida. Seguiré estando disponible para colaborar, ayudar y participar en todo aquello en lo que pueda ser útil. Porque los vínculos que se construyen trabajando por algo en lo que uno cree van mucho más allá de un cargo o de una dirección postal.
Me voy con orgullo, con gratitud y con la sensación de haber vivido una etapa extraordinaria. Pero, sobre todo, me voy convencido de que la gastronomía de Salou tiene presente y tiene futuro, y de que merece seguir ocupando el lugar que le corresponde.
Si desde 2019 hemos contribuido a que Salou se mire a sí misma de otra manera, a que sus restaurantes crean más en su potencial y a que la ciudad entienda la gastronomía como parte esencial de su identidad, habrá valido la pena cada hora, cada reunión, cada esfuerzo y cada dificultad.
Gracias, Salou. Gracias a todos los que habéis formado parte de este camino.
Las etapas terminan, pero lo que construimos juntos permanece. Y estoy seguro de que la historia gastronómica de Salou todavía tiene muchos capítulos extraordinarios por escribir.
Pep Moreno
President de l’AEH Salou










